Los lugares de destino turístico presentan un conjunto de rasgos o atributos específicos, cuya transformación en atractivos turísticos no resulta de un descubrimiento de sus cualidades turísticas innatas sino de un proceso en el que intervienen -y se articulan- diferentes actores sociales. La construcción de atractivo es un complejo proceso en el que se articulan sociedades de origen de los turistas y de destino. De esta forma, no se trata de negar que los lugares de destino turístico presentan rasgos propios, sino de entender que éstos de por sí no son atractivos turísticos. En el proceso de construcción de un lugar de destino turístico tiene, entonces, un importante papel la mirada del turista, que a partir de las necesidades de las sociedades de origen define qué cualidades del lugar de destino serán objeto de interés turístico y podrán transformarse en atractivos turísticos.
El espacio turístico es consumido a partir la visión del mismo, y de la asignación de valores simbólicos a los sitios donde el turismo se ubica. El consumo de espacio, si bien en su etapa final debe efectuarse en el lugar de destino, comienza a realizarse mucho antes de que el pasajero emprenda el viaje; por lo tanto, el turismo es, al mismo tiempo, productor y transformador del espacio. La formación y transformación de los lugares turísticos está signada de procesos materiales y discursivos, físicos y simbólicos, reales e imaginados.
De esta manera, es posible avanzar hacia una conceptualización del lugar turístico como producto de procesos sociales, subjetivos y cambiantes, en el que se articulan intereses, valores e imágenes (de las sociedades de origen de los turistas y de destino) con los atributos materiales del lugar. La condición de atractivo turístico de un lugar no resulta de sus atributos intrínsecos sino de procesos de valorización social que definen cuáles de esos atributos o rasgos del lugar se transformarán en atractivos. Si bien, es en las sociedades de origen que se define la práctica turística -y las condiciones en que ésta se llevará a cabo-, no por ello los lugares de destino son meros receptores de decisiones que se toman externamente. Ambos lugares, de origen y de destino, están necesariamente entretejidos para existir, para definirse como diferentes. Un lugar turístico es más que el simple ámbito de interacción entre turistas y población local, es un espacio que se estructura no sólo por las prácticas propias que se desarrollan en el lugar sino por procesos sociales que ocurren a escalas más amplias.
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